¿Habrá escuela de acá a 50 años?

Los resultados fueron recopilados de una encuesta en el instagram de Utopía Educación.

Con escuela me refiero a la institución escuela, ya sea virtual o presencial, no al edificio, sino a la escuela y todo lo que ella conlleva. 

Con 552 votos positivos, triunfa la escuela. Hay 69 personas que piensan que no habrá escuela de acá a 50 años. A pesar de que ganó el sí por goleada, me sorprendió que la cantidad de docentes que piensan que la escuela no existirá más sean 69. 

Después de esta encuesta cuya respuesta sólo tenía las opciones afirmativas y negativas, vinieron las preguntas. Esta primera pregunta tuvo 138 respuestas. Cada una de las respuestas sugería más de una característica para la escuela, así que conté las menciones por cada característica.

¿Cómo se imaginan la escuela quienes piensan que seguirá existiendo?

Semipresencial – 30 menciones

Esta característica pisa fuerte. La gran mayoría se imagina a la escuela como semipresencial. Creo que la pandemia tuvo mucho que ver con esta respuesta. Como egresada de una carrera 100% a distancia, salvo por los finales presencialees (Licenciatura en Educación – Universidad Nacional de Quilmes), desde el momento que pisé virtualmente la universidad supe que esto tenía que seguir creciendo. Varixs colegas me comentaban que no podrían, que les resultaría difícil, pero hasta este momento no habíamos considerado una enseñanza semipresencial.

Si bien colegas de nivel inicial comparten la incomodidad que les genera en las edades más tempranas optar por una enseñanza semipresencial o instancias virtuales, no descartan la posibilidad de que funcione en otros niveles. 

Este estilo “blended learning” o “flipped classroom” podría llegar a funcionar: cualquier explicación teórica sería asincrónica y a distancia, mientras que los debates, la construcción colectiva del conocimiento, los trabajos grupales y las manos a la obra serían en la escuela.

Varias respuestas compartían que la escuela es vínculo. Yo no puedo estar más de acuerdo. La escuela es un espacio de socialización importante, no solo en relación al hacer amigos, también en construir ideas colectivas, trabajar codo a codo, practicar la empatía, el respeto, la convivencia sana. Cosas que antes también sucedían mientras peloteábamos en la calle, buscábamos a nuestrxs amigxs para jugar en la vereda y andábamos en bici por el barrio hoy se perdieron por el tránsito de vehículos por los barrios antes tranquilos y por la inseguridad. Soy de las que también cree que la escuela es vínculo.

Con mayor tecnología – 32 menciones

Contar con mayor tecnología resonó en el sticker de preguntas. Hay de todo: referencias al modelo 1 a 1 (una persona, un dispositivo) en el aula, infraestructura más tecnológica, espacios dedicados a la tecnología que superarán en cantidad a los espacios al aire libre, pensamientos distópicos de vidas controladas por dispositivos electrónicos inseparables, la desaparición de los cuadernos, el papel y los libros.

Repito: hubo de todo, pero tanta mención a la tecnología en el aula debe ser por algo. Claramente vivimos en una sociedad digital y no podemos hacer caso omiso a vivir rodeados de tecnología. Es necesario repensar la escuela para poder convertir la tecnología en aliada y no terminar siendo víctimas de ella.

Hace unos días Noe Vacaflor (desde acá pueden acceder a su instagram) , profe de Historia y ESI, compartió un ensayo de Revista Anfibia (pueden acceder desde acá) que hablaba sobre la economía de datos y cómo la enseñanza virtual resultó en un incremento de creación de cuentas en distintas plataformas por parte de lxs chicxs, que de otra manera no hubiese sucedido. Esas cuentas nuevas y la actividad que generan se traducen en datos, que sirven a las grandes empresas para bosquejar perfiles de futuros clientes y consumidores. Del ensayo de Anfibia:

“Por ejemplo, que en EE.UU. se pregunten si no deberían prohibir TikTok, una red social china, por la cantidad de datos que acumula sobre los jóvenes norteamericanos. ¿Esto no debería alertar a los demás países para regular el uso de datos que acumulan Instagram, Whatsapp o todas las herramientas de Google sobre personas, muchas de ellas menores de edad, de todo el mundo?” (Fernández, E. y Magnani, E, 2020).

¿Por qué cito este artículo? Porque parte de nuestro trabajo con las TIC es utilizarlas de manera crítica nosotrxs en primer lugar, entender lo que hay detrás, y luego acompañar a nuestrxs estudiantes en el camino al uso consciente de las mismas. 

Eso por un lado. Por otro lado, cincuenta años no son nada si nos ponemos a pensar en cuánto tardan las políticas educativas en dar resultados. Políticas que se ocupen de acortar la brecha digital son urgentes, impostergables y necesarias. 

Inclusiva – 20 menciones

Englobé varias cosas en esta característica: en términos de accesibilidad, en términos de expulsión del sistema (o mejor dicho la no expulsión), en términos de empatía, de convivencia sana, de respeto. Imaginamos una escuela que piense en cada unx de lxs estudiantes y no siga en pie para responder a lo que necesita/está al alcance de la mayoría. Imaginamos la ley de ESI cumplida, entendiéndola como un derecho de lxs estudiantes y comprometiéndonos con el respeto a la diversidad, la inclusión, con la divulgación de información válida y no opiniones.

Imaginamos una escuela en donde lo predominante no sea el texto, sino que haya un balance entre otros tipos de lenguajes tanto para material de aprendizaje como para mostrar que aprendieron. 

Muchxs hicieron mención a materias troncales, elección de materias optativas, trabajo en espacios comunes con proyectos propios que responden a los intereses de cada grupo. Los aportes fueron sumamente interesantes.

Igual – 12 menciones

Hay colegas que piensan que la escuela seguirá igual, o que las desigualdades de base seguirán siendo las mismas. 

Con respecto a esto, quiero resaltar el rol esencial que tenemos nosotrxs, lxs educadores, para impedir que la escuela quede estática. Sigamos formándonos, abogando por la inclusión, brindando oportunidades, fomentando el pensamiento crítico, ayudando a que nuestrxs estudiantes descubran su propio camino, se desarrollen, contribuyan a un mundo mejor. Así como sucede que si nosotrxs no pensamos críticamente, nos resultará dificil lograr que nuestrxs estudiantes piensen críticamente, si no nos ponemos como objetivo aportar nuestro granito de arena para que las cosas cambien, difícilmente pasará.

El cambio surge de la incomodidad, y es incómodo. Ningún cambio huele a rosas (?). Quizás la pandemia y la educación a distancia forzada es el primer paso al gran cambio que logrará que la escuela no siga igual de acá a 50 años.

Libre – 13 menciones

Una escuela menos formal, con más libertades, es la que eligieron trece de las personas encuestadas. Libre en cuanto a uniformes, en cuanto a aprendizajes, en cuanto a reglas que cumplir.

Yo también me imagino una escuela más libre, y por eso aporto mi granito de arena clase a clase. La libertad implica derechos y obligaciones, y si no ofrecemos espacios de libertad en la escuela (esta es mi opinión), tampoco mostramos cómo hacer uso de ella sabiamente. 

“Libre” o “más libertad” fueron las únicas palabras sobre este tema presentes en la respuesta al sticker de preguntas que dejé, por ello me tomé la libertad (je) de imaginarme estos espacios de libertad en la escuela. Momentos en los que en lugar de tener materias asignadas, se utilicen espacios de encuentro en donde cada estudiante pueda elegir algún “club” o espacio de interés en donde desarrollar proyectos o estudiar distintos temas. 

Plurigrado e interdisciplina – 8 menciones

Estas características, aunque poco nombradas, pisan fuerte en los relatos de escuelas del futuro. Las experiencias plurigrado en la provincia de Buenos Aires al menos, son en apoyos escolares contraturno, se dividen en ciclos, con un docente por cada ciclo y tareas divididas; centros de alfabetización de adultos en donde más allá de que en adultxs la separación por edad es poco viable, conviven personas en distintas etapas de lectoescritura en un mismo espacio con un mismo docente; escuelas rurales o de isla en donde debido a la cantidad de estudiantes, es poco viable una división por edades. Flavia Terigi (docente e investigadora de Argentina en temas de educación) escribió su tesis de maestría sobre experiencias plurigrado, dejo el link por si quieren leer alguna de las experiencias que registró. 

El plurigrado no hace referencia a la división de estudiantes por niveles, se relaciona más a los intereses y a los roles que pueden tomar en distintos proyectos de investigación. Elegí juntar plurigrado e interdisciplina porque juntas cobran un mayor sentido. 

Valores, infraestructura, cambios en contenidos

Estas características de la escuela del futuro también estuvieron presentes en menor medida, generalmente acompañadas por otras de las características más mencionadas. Una escuela que enseñe valores para una convivencia sana y respetuosa, infraestructura para acompañar estos cambios, y cambios en contenidos curriculares. Estos últimos merecen una edición de casirevista aparte, ya lo anoté para que tenga su momento estrella en alguna edición.

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